Maestro de Escuela

¿Recuerdas por qué te hiciste maestro?

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Hace mucho tiempo me hice esta pregunta, quizá a ti te pase lo mismo.

Había días en los que se me hacía un mundo el ir a impartir clase, tanto que incluso llegué a pensar que me había equivocado por completo de profesión.

¿Te suena?

Si es así, me gustaría contarte una pequeña historia.

Años atrás, Antonio y Laura acabaron la carrera de Magisterio al mismo tiempo. Ambos tenían la misma edad y se hicieron amigos durante los estudios. Terminaron con los mismos conocimientos y prepararon juntos las oposiciones, que aprobaron al año siguiente.

Los dos habían estudiado lo que les apasionaba, y ahora, con toda la ilusión del mundo, iban a cumplir su sueño: dedicarse a la enseñanza.

Hace poco, estos dos maestros coincidieron en un evento de antiguos alumnos de su escuela. 

Seguían teniendo mucho en común, incluso a nivel personal. Cada uno había formado una familia y continuaban dando clase.

Pero esta vez había una diferencia.

Laura estaba radiante, parecía que no habían pasado los años por ella.

Estaba encantada en su colegio, se llevaba estupendamente con sus compañeros y con sus alumnos y era una maestra dinámica, entusiasta y abierta a nuevas ideas.

Por su parte, a Antonio le habían caído los años encima. Tenía  un conflicto consigo mismo cada mañana. Iba al colegio amargado y sobrevivía a base de pensar en los fines de semana, los puentes y las vacaciones.

Estaba, como se suele decir, quemado.

¿Cuál era la diferencia entre ambos?

No eran la inteligencia, el talento o la dedicación. Los dos eran muy similares en esto.

Tampoco se trataba de buena o mala suerte en la elección del centro educativo.

La verdadera diferencia entre Laura y Antonio estuvo en que ella siguió formándose y se mantuvo abierta a nuevas ideas, mientras que él se quedó con lo que había aprendido durante la carrera y con lo que le enseñaron sus maestros cuando era pequeño.

Laura creyó en sí misma y aprendió nuevas técnicas y métodos que le ayudaron mucho en su docencia.

Antonio se acomodó y cada año repetía lo mismo, se quedó estancado.

Esta historia no es real, pero podría serlo. 

Conozco algunas «lauras» y, por desgracia, muchos «antonios».

Por eso he creado Maestro de Escuela, una plataforma online para maestros como Laura y Antonio. 

O como tú y como yo.

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